“A veces hacés canciones para salvarte a vos mismo”

El músico habló sobre el nuevo presente de No Te Va Gustar, las canciones como material para la catársis y la sanación después del año más duro en la historia del grupo. Futuro sonoro, sueños y expectativas para una banda con un mundo cada vez más grande.

Desde hace unos meses, No Te Va Gustar (NTVG) tiene un nuevo pretexto para seguir creciendo: El calor del pleno invierno, su nuevo disco. A pesar de que este trabajo quedó marcado por la pérdida del tecladista Marcel Curuchet, estaba pronto en canciones y concepto antes de la gira por Nueva York en la que el músico sufrió un accidente.

A través de estas nuevas canciones, la reconciliación con algunos lugares, los sueños cumplidos y los avatares de ser una banda en gira casi sin fin, transcurrió buena parte de la conversación que Emiliano Brancciari tuvo con El Observador  hace algunas semanas. 

¿Cómo ves los discos antes de que entres a hacerlos? ¿Cómo los pensás? Se sabe que la banda trabaja con votaciones en muchas decisiones, que hay una voluntad de que el proceso sea bien democrático pero, ¿hay desde tu perspectiva alguna cosa que vas vislumbrando antes?

Pasa que lo que te imaginás termina siendo muy distinto a la realidad por un proceso muy natural. Yo me imagino a las canciones tal como las traigo y, en algunos casos, esa idea principal se potencia. En otros muta y cambia demasiado porque pasa por un montón de filtros, que son el de la banda en cuanto a cada músico y el de los productores, que son uno más. Va cambiando y todo termina siendo algo que no tiene nada que ver con lo que pensabas antes. Y generalmente, es algo mejor.

En el caso de este disco, ¿el concepto fue mutando en función de las vivencias por las que pasó la banda en este año?

En realidad no. El concepto del disco ya estaba y la mayoría de las canciones también, estaba todo grabado y elegido: el título, el corte, la tapa, todo. Después, pasó lo que pasó y no cambió el rumbo.

Muchas de las canciones están hechas en primera persona. Es un cambio en tu forma de componer, al menos ahora aparecen más ese tipo de canciones. Como el caso de Sin pena ni gloria, que además parece narrada por aquel personaje de Las luces del estadio de Jaime Roos, el que cuidaba el empate…

Puede ser que me esté animando más a hacer canciones en primera persona, aunque no sea yo quien está hablando de sí mismo. En esa canción no hablo de mí, sino de alguien que no quiero llegar a ser. No había pensado en esa influencia de Roos en ese tema, fue involuntario. Aunque claro que su influencia siempre está. En esa canción hablo en primera persona, es un recurso más que me parece divertido. La segunda, Nada fue en vano sí que habla de mí. Puede ser que, en estos casos, estos sean personajes que reflexionan mucho sobre sí mismos.

A propósito de las influencias, ¿las ves tan claras en el caso de tus composiciones? ¿Te das cuenta de ellas?

Y… qué se yo, creo que sí. Si te ponés a fijar, creo que lo que hacés puede tener mucho que ver con lo que escuchás en ese momento. No sé, a veces podés estar escuchando folk, tango o Leonard Cohen, que es algo que estoy escuchando mucho. Quizá ahora mis canciones entren a pasar por ahí. Estoy escuchando Cohen, hace canciones que me ayudan a tocar fondo. Hay gente que cuando está triste prefiere que la música le pegue de otra forma y es válido. Yo prefiero que las canciones me hagan tocar fondo y de ahí, todo para arriba.

Muchas de las canciones de NTVG tienen ese poder catártico para mucha gente, ¿qué se siente haber escrito canciones que le provocan eso a otra persona?

Es algo mágico, como un sueño cumplido. Es algo que no es buscado: a veces hacés canciones para salvarte a vos mismo. También es distinto el modo en el que las personas reciben las canciones. Yo puedo querer escuchar una canción por un motivo determinado y otro por otro muy distinto, desde informarte de algo a lo que no le prestabas atención, tomar partido por algo…

A partir de eso, hay un segmento muy definido del disco en el que aparecen algunas canciones de corte más social, algo que la banda ha hecho desde siempre. ¿Cambió mucho el entorno desde que ustedes se volvieron una banda masiva o desde que empezaron?

Cambiaron un montón de cosas. Vivimos en un país más abierto, supongo, obviamente con picos para arriba y para abajo, pero creo que es mucho más abierto que cuando nosotros empezamos a escribir canciones.

Es curioso porque también en este disco hacés un tema sobre la cuestión de la
imputabilidad.

Ah, no, obviamente, eso está. Hicimos una canción para ese tema porque es una cuestión que es importante para nosotros porque creemos que es algo que pasa por la educación y por la igualdad, antes que por bajar o subir un número. Hay gente atrás. Pero volviendo al tema, creo que también cambiamos nosotros. A mí antes me interesaba mucho más la política que ahora o le prestaba más atención. Eso es personal, pero ya no me interesa demasiado. Me parece que la parte de la mirada de la sociedad sigue estando. Quizás me caliento menos. Ya tengo 35 años, quizás tiene que ver con eso. Uno se va dando cuenta de que no tiene nada que ver con la clase política. Entonces creo que miramos más el lado social de la cosa que el político. Creo que tenemos más para hacer en ese lado que andar despotricando.

Hay una canción del disco que se la dedican a la música, a su presencia sanadora. Si no hubieras sido músico, ¿qué te hubiera hecho llevar una cosa tan fuerte como la pérdida de un compañero y amigo?

Creo que si no tuviera acceso a lo que me pasa en el escenario o cuando grabo un disco igual recurriría a la música, escucharía los discos. Y haría terapia (risas).

¿En qué fueron decisivos Socio (Federico Lima) y Sebastián Peralta como productores? Otros anteriores, como Matías “Chávez” Méndez y Juanchi Baleirón, tenían de alguna manera un sonido suyo, definido…

Creo que en el sonido, aunque quizá no tan definido en este caso. Logramos un sonido totalmente diferente al del disco anterior, más denso y menos crudo. Y además en la confianza, porque son amigos del grupo. Desde el primer disco nuestro, que lo grabamos con (Juan) Campodónico, no hacíamos un disco con productor uruguayo. Además, es la primera vez que empezamos a trabajar con productores artísticos desde que la banda conoce los temas. Ellos estaban ahí desde el arranque. Fue un trabajo más largo, pero se hizo bien porque ellos estaban entre nosotros, haciendo todo el proceso.

Hablando de eso, ¿te han ofrecido producir algún disco? ¿Te gustaría?

Me han ofrecido varias veces. De hecho, yo me involucro mucho en la producción de los discos que hacemos. En el futuro me voy a dedicar a eso seguro. Pero no me da el tiempo ahora porque la banda no me lo permite. Cuando no estoy viajando, prefiero estar en casa. Y a lo mejor no escuchar música.

¿Hay alguna figura, viva o muerta, que te gustaría que produjera a NTVG?

Joe Strummer. Por sus discos con los Clash y por su etapa solista.

Tema giras: cada vez salen más y cada vez más lejos. ¿Cómo es hacerlo, ahora que cada uno de ustedes va formando familias de a poco?

Y, va siendo un tema, porque además de que nos encanta lo que hacemos y viajamos gracias a ello, además de trabajar con la gente que nos gusta, somos conscientes de que es mucho lo que nos perdemos al no estar acá, que son cosas que también son importantes. Pero nuestra gente nos entiende y nos apoya. Pero sí, me preocupa un poco porque estamos viendo lo que nos está pasando afuera y sabemos que se nos vienen tiempos más movidos. Pero no me puedo quejar. Y sabemos que nos quedan todavía algunos años de energía para hacerlo. Estamos en una edad que si no lo hacemos ahora, no lo hacemos más. Ya estamos hace tiempo en esto, pero nos pasa que nos ponemos límites. Ahora nos pusimos un mes. La primera gira nos fuimos 56 días a Europa y fue un montón. Ahora nos vamos menos, pero nos vamos a más lugares porque sabemos que el momento de eso es ahora.

Como fanático del rock, debe tener un gusto distinto llegar a Estados Unidos a tocar, meterte en ese circuito por el que pasaron muchos de tus ídolos y que, de alguna manera, sea la ciudad la que te trae para que toques…

Es como algo que está fuera de los sueños poder tocar en Nueva York o Los Ángeles. Tiene otro gusto estar en Los Ángeles escuchando L.A Woman de los Doors y saber que la ciudad te trajo ahí para que toques. También obviamente pasar por un montón de lugares…

¿Cómo es tu relación con Nueva York ahora? Viajaste hace poco de vuelta…

Y bueno, nos fuimos con Nico (Fervenza, mánager de la banda) a reconciliarnos. Es la ciudad de las ciudades, y a mí me impactó desde la primera vez que fuimos. Ahora fuimos en familia, es algo que ya teníamos planeado y después de lo de Marcel pensamos en suspenderlo. Pero como Mauricio (Ortiz, el saxofonista) fue padre, nos tomamos vacaciones y nos decidimos a ir igual. La última vez habíamos estado como zombies y con una tragedia encima. Pasamos por muchos lugares donde habíamos estado hacía poco de una manera muy distinta. Sirvió para recomponer.

¿Cuál es tu lugar preferido en esa ciudad?

El Guitar Center. O el de Los Ángeles, que tiene todavía más cosas.

Volvamos a la banda. ¿En qué sentís que son cada vez más profesionales?

En que tenemos un equipo técnico que sabe bien qué es lo que queremos y lo que necesitamos, por más que no tengamos las mismas armas. Cambia mucho el escenario si tocás en un bar o en un estadio. Nosotros tratamos de que la calidad no baje. Creo que somos un equipo de gente que trabaja para eso.

¿Hay algo que veas que aún no pasa con la música de NTVG y que te gustaría que pasara?

No. La verdad que no. Para empezar, nos gusta a nosotros, que es lo más importante. Creemos en lo que hacemos. Y después, todo lo que viene de afuera es muy positivo y es apoyo y es confianza. No sé si esperamos que pase otra cosa más allá de llegar a más lugares. Obviamente que queremos que nos vaya a ver cada vez más gente, pero no nos podemos quejar de la cantidad de personas que llevamos ahora.

¿Pesa la responsabilidad de ser la banda más popular del Uruguay?
Lo vemos y sabemos el lugar que ocupamos pero no es algo que nos influya o nos determine. Quizá si estuviéramos necesitando hacer pie o si los shows nos salieran mal quizá pensaríamos: “Uy, hay que cambiar tal o cual cosa, hay gente que nos está apoyando y uno de cada dos shows nos sale mal”. Pero no, siempre que bajamos de los escenarios vemos a la gente irse contenta y eso está buenísimo.

http://www.elobservador.com.uy/noticia/237781/a-veces-haces-canciones-para-salvarte-a-vos-mismo/

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