Las ventajas del camino más largo

La banda uruguaya No Te Va Gustar es una de las más convocantes entre el público argentino, tal como lo demostró con las cuatro fechas que debió programar en el Luna Park. Hubo invitados de Bersuit, los Decadentes y Kapanga.Durante todo el recital en el Luna Park, la inmensa pantalla central exhibía una reproducción de la tapa del último disco de No Te Va Gustar: un hombre en un botecito a remo. A primera vista, no se puede determinar si el barco avanza, retrocede o está quieto en el agua, pero la metáfora adquirió nuevas dimensiones al comprobar que el grupo reafirmó su popularidad con cuatro funciones (hoy es la última) en el estadio. Porque NTVG tiene más de tres lustros de historia (cumplen 17 años en junio) y siempre se caracterizó por evitar los caminos fáciles, los lugares comunes y las repeticiones en las que invariablemente caen tantas bandas de rock después de un tiempo.

Quizás ese hombrecito con remos del dibujo estaba intentando avanzar contra la corriente, pero llegó a un punto donde puede disfrutar del rumbo que está tomando. Las nuevas canciones del CD Por lo menos hoy, lejos de alienar a sus fans (el riesgo de cada nueva obra de un artista), fueron recibidas con enorme fervor y marcan un nuevo hito en su carrera.

En el primer Luna Park del viernes por la noche, NTVG desplegó 28 temas a lo largo de dos horas y media, demostrando su capacidad para equilibrar ritmos y climas tan diferentes como el ska, el rock y el funk, matizados con aires de murga, disco-music o folk, una cualidad de los mejores artistas del post-punk que se nutrieron tanto de la historia musical más clásica de los Beatles como de la riqueza de The Clash. Así, el inicio con aquel “Fuera de control” de Todo es tan inflamable (2006) esgrimió rock y ska, pero se pegó al mid-tempo del flamante “Chau”, que tuvo exhibiciones de virtuosismo de bajo y guitarras a lo largo de un clima intenso y ascendente, para rematar el tramo con el soberbio groove de “Con la misma vara”.

En menos de media hora, NTVG ya tenía al público a tope, celebrando y festejando el reencuentro con su banda favorita como si ya fueran los bises: saltando, haciendo coros e improvisando pogos. Sobre el escenario, ya se podían ver sonrisas de felicidad y satisfacción, sin la tensión ni nervios del debut de una serie donde prometieron variar el repertorio en cada noche.

Más adelante, el cantante Emiliano Brancciari contó: “Hoy nos preguntaban qué sentíamos por los cuatro Luna, pero lo importante es todo el cariño que nos dan en todo el país, sin importar si son cuatro, tres, dos o un Luna Park.”

La lista de temas incluyó escalas en los primeros discos, como la mezcla del candombe rock setentoso en una pieza ska como “La única voz”, que enseguida puso un fast-forward cronológico hasta el folk casi country de guitarra acústica para la descripción de violencia de género en “Nunca más a mi lado”. O los aires piazzollianos (con bandoneón de teclados incluido) en “Como si estuviera”, enganchado con “Cero a la izquierda” y el toque dark de “Aire”, con excelentes solos de guitarras ambientados por luces rojas.

Hubo una breve pausa antes y después de dos composiciones de “mi amigo” (tal como anunció Brancciari) Mateo Moreno, ex-integrante de NTVG, siendo “Adiós” el inicio de una sección acústica tipo unplugged donde luego se sumaron Dani y El Cóndor (de Bersuit Vergarabat) y La Mosca Lorenzo (de Los Auténticos Decadentes) para “Cosa linda”, un cuasi-bolero del primer disco que junto al siguiente tema (“Clara”) fueron uno de los puntos altos del concierto. Pero aún faltaba más: la aparición 100% ska de Máiquel y el Mono, de Kapanga; el descomunal funk de “Pensar”; el final murguero de “Cielo de un solo color”; y el fervor generado por “Te voy a llevar”, “No hay dolor”, y el bis con “El camino”.

Décadas atrás, en una legendaria performance, Laurie Anderson elaboró un monólogo y una canción sobre los conceptos del cero y el uno: “Nadie quiere ser un cero y todos quieren ser un número uno, pero el problema es que hay muy poco espacio entre ambas cifras y muy poco lugar para todo el resto de la gente.” Aquí y ahora, NTVG canta “Yo quiero estar a la izquierda del cero” y se suma a aquella idea, mientras sus recitales demuestran que hay muchos caminos para llegar a ser un número uno, por ejemplo la constancia, honestidad y sinceridad en sus convicciones, aunque en algún momento se parezca a remar contra la corriente. <

La ficha

NO TE VA GUSTAR

Músicos: Emiliano Brancciari (voz y guitarra), Pablo Coniverti (guitarra), Marcel Curuchet (teclados), Guzmán Silveira (bajo), Diego Bartaburu (batería), Gonzalo Castex (percusión), Nicolás Fervenza (guitarra y percusión), Denis Ramos (trombón), Mauricio Ortiz (saxo), Martín Gil (trompeta).

Cuatro shows. A PLENO LUNA.

NTVG iba a tocar sólo viernes y sábado. Agregaron funciones para ayer y para hoy, a las 21.

EL ARGENTINO

Anuncios