NTVG: El argentinazo…

Año 1950, Brasil. Copa Mundial de Fútbol. Al final del campeonato accedían el equipo local y la selección de Uruguay. Se jugó el 16 de junio en el Estadio Maracaná en Río de Janeiro frente a unos 220.000 espectadores, la mayor cantidad de público jamás reunida para presenciar una final. El equipo favorito que llegaba invicto era, obviamente, Brasil. Los uruguayos, sin embargo, luego de dar vuelta un resultado adverso se impusieron por dos a uno ante un recinto enmudecido. Histórico: “Maracanazo”

Año 2002, Argentina. Las bandas de rock locales se reproducen día a día. Algunas pocas, las más añejas, optan por distanciarse dando lugar y espacio a los que vienen de abajo. O a los que vienen de afuera. Es por eso que cuando los medios de comunicación empezaron a murmurar sobre una posible invasión charrúa, nadie imaginaba esta erupción de un rock uruguayo dormido. Y así van plantando bandera La Vela Puerca, No Te Va Gustar o El Cuarteto de Nos, entre otras. Todas con un éxito, mayor o menor, pero colmando la capacidad de público en cada lugar que se presentan: “Argentinazo”

El ejemplo más cercano es, casualmente, No Te Va Gustar. En el mes de mayo colmaron de fanáticos las instalaciones de GAP (aquí mismo en Mar del Plata) y hace unos días agotaron las entradas para su presentación en el solemne estadio Luna Park de Buenos Aires.

“El rock en Uruguay cambió mucho. Siempre se manejó de una forma muy hippie, pero se fue profesionalizando de a poco. Antes no veías un show de luces o escenografías cuando una banda tocaba en vivo. Creo que esto mismo, más el aporte de letras sentidas e inteligentes y una musicalidad que nos libera de cualquier etiqueta es lo que nos hizo llegar a tanta gente en Argentina”, destaca Emiliano Brancciari, voz líder, compositor, simple acompañador y nacido en tierras argentinas.

▪ ¿Por qué tardó tanto en profesionalizarse el rock uruguayo en comparación con el argentino?
– Uruguay es un país chico donde todo llega relativamente tarde. Incluso el gusto de la gente por la música ha cambiado en los últimos años. El rock se ha masificado, algo que desde hace muchos años ya pasa en Argentina. Nosotros pasamos de no tener íconos a ser de los primeros artistas en Uruguay que podemos dedicarnos a esto: a vivir y a viajar de la música para mostrarla por el mundo. Es un país donde todo se hace muy lento.

▪ También hace poco que empezó a asomar en Uruguay la figura del productor artístico. ¿Te ves produciendo algo en el futuro?
– Algo hice ya, pero muy poco. Se necesita mucho tiempo, es algo muy delicado porque es el arte de alguien donde vos te estás metiendo. El artista que producís está dejando lo mejor de sí y vos tenés que hacer lo mismo. Por el momento la banda no me deja tiempo para meterme de lleno en un laburo de producción. En algún momento lo haré porque es algo que me gusta mucho. Dirigir una grabación en un estudio es algo que me encanta.

▪ ¿Cuál fue el momento en el que sentiste que finalmente conquistaban Argentina?
– No sé si se puede hablar de conquista. Si se puede decir que es un lugar al que llegamos y al que soñábamos con llegar. El show que me representó algo así fue cuando llenamos Cemento. Llevábamos muy poco tiempo tocando en Argentina e hicimos un Cemento, que para nosotros era un lugar mítico donde tocaron muchos artistas importantes. Ahí sentí que asomábamos la baza fuera del under. Es un momento para rescatar, donde me sentí pleno fuera de mi país. Obvio que haber hecho dos shows seguidos en Obras fue lo más fuerte que le pudo ocurrir a la banda, pero creo que ese show en Cemento fue el inicio de lo que es hoy No Te Va Gustar en Argentina.

▪ ¿Por qué suenan tan tristes las mayorías de las melodías de No Te Va Gustar?
– Me encanta escuchar canciones tristes, es por eso que me gusta reflejar ese estado de ánimo en mis composiciones. No es que yo sea así o tenga una vida así, pero son los sentimientos que mejor me salen para mostrar en la letra de la canción.

▪ Recién hablabas también de letras sentidas e inteligentes. ¿Sos consciente que tu público te ha de demandar disco a disco para que tus composiciones sigan siendo increíbles? ¿Es exigente cargar con eso?
– No me siento atado a nada. Ni en las letras ni musicalmente. Es posible que la mayoría de las letras sean tristes, pero hay otras que tienen más esperanzas y estoy abierto a escribir canciones más optimistas. No me gusta encasillarme.

▪ ¿Existe un miedo a no saber a qué o a quién escribirle alguna vez?
– Ese miedo está desde el primer disco. Cuando uno termina de editar un material cree que después no sabrá a qué escribirle. Pero después aparecen en la vida cosas que te emocionan, que te excitan, que te dan rabia. Hasta el momento que uno se muere le pasan cosas y hay tiempo para vivir experiencias nuevas. Supongo que nunca se agotará de donde sacar cosas para volcarlas a una canción. Igual ese miedo es real. ¿Y si no me sale una canción más? ¿Qué pasa? Me lo pregunto a veces; no tengo respuestas, pero nunca se me ocurrió por suerte.

▪ ¿Recordás cuál fue la canción que más complicaciones de composición te trajo?
– Lo que me pasa es que a veces no puedo escribir en varios días. Empiezo un tema y no paro hasta que lo termino. Después hasta me resulta difícil modificarla. La mayoría de las canciones nunca las retoqué. Pude haber cambiado alguna palabra o dos, pero no más que eso. Hago una canción en un día y al siguiente me doy si me gusta o no. Si no me cerró directamente se anula y se escribe una nueva. No hay modificación alguna.

▪ ¿Seguís un orden a la hora de componer?
– Yo no puedo escribir una letra y luego ponerle música. No me sale (risas). Primero tengo una melodía en la cabeza y luego voy por la letra. O también a la par. No soy poeta, entonces las pienso a mis composiciones como canciones.

▪ En una apreciación muy personal creo que “Todo es tan inflamable” de 2006 será el álbum más importante en la carrera de tu banda. Es, según vos, un material que se va descubriendo de a poco y hay que darle un tiempo para entenderlo. ¿Por qué crees que la mayoría de las bandas mejor conceptuadas por la gente apuestan a esa clase de discos hoy en día?
– Porque es tomar un cierto riesgo y hay músicos que así se sienten más cómodos. En nuestro caso nos sale así. Es como un instinto, ni siquiera lo proponemos antes de grabar cada disco. Podríamos repetir fórmulas, pero no nos sale de verdad. Nosotros tenemos que estar conformes con el material primero. Así quedemos alejados de lo que la gente espera de nosotros. Eso es un gran riesgo, pero preferimos manejarnos de esa manera porque es lo más sincero para nosotros.

▪ Las primeras cosas que empezaron a unir a Uruguay con Argentina fue el fútbol, ¿son futboleros en la banda?
– Un par somos futboleros, el resto mira de afuera. Soy de Boca por ser argentino y de Uruguay me identifico con Peñarol.

▪ En Argentina hay bandas que le dedicaron canciones al fútbol o a algún jugador en particular. ¿Te ves componiendo algo así alguna vez?
– No. Me gusta verlo, vivirlo. Pero creo que el fútbol ya tiene sus canciones dedicadas y me parece más importante escribirle a otras cosas.

▪ Creo que una banda se muestra madura cuando a mitad de carrera tiene un altibajo o sufre la partida de algún músico importante. Ustedes resistieron el alejamiento simultáneo de un bajista y un baterista, ¿cómo se sobrevive a eso?
– Ni bien recibimos la noticia del alejamiento de los chicos sinceramente pensé que se terminaba todo. Por suerte pudimos recuperarnos y sin imaginarlo nos reforzamos muy bien. Sabemos lo que queremos y lo que tenemos, por eso no podíamos aflojar. Encima el público, parte fundamental, también acompañó. Le debemos mucho a nuestro público el haber creído en nosotros, en nuestras ganas, más allá de los cambios. Te sentís protegido por la gente y es ahí donde te sentís más fuerte. No hay un respaldo tan grande como ese.

▪ ¿Cuánto tiempo les llevó cubrir esos huecos en el grupo?
– Tuvimos la suerte de que fue todo muy rápido. Encontramos a los músicos adecuados sin probar gente. Raro de creer, pero fue así. Acá es muy chico todo y nos conocemos. Llamamos al baterista y bajista que nos gustaban, los probamos y quedaron. Se nos hizo todo muy fácil, fue una grata sorpresa. Todo resultó mucho menos traumático de lo pensado.

▪ Hay músicos ya consagrados que siguen estudiando música y buscan mejorar día a día. Personalmente, ¿en qué creés que debés perfeccionarte?
– Me gustaría tocar mejor la guitarra.

▪ ¿No te considerás un gran violero?
– Yo soy un simple acompañador. Tenemos una banda donde hay muy buenos músicos y todos ponemos una partecita pensando siempre que lo más importante es la canción. Es ahí donde me siento cómodo. Estoy a gusto con los músicos que tengo; con otros quizás no rendiría lo mismo. Otra de las cosas que me gustaría hacer es dejar de fumar para que la voz me rinda más.

Emiliano termina de hablar y prende un cigarrillo. Pa’ maltratar un poco más la voz, quizás. Hoy en día a sus seguidores poco les importa ya que encaja perfectamente con sus tristes melodías. Parece que habrá voz para rato y serán profetas en estas tierras.

“Y vos preguntarás porque el rock uruguayo esperó tanto, solo para tomar impulso y llegar más alto”.

 

Por Martín Echevarría

www.rockzilla.com.ar

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